¿Por qué la micromovilidad está teniendo tantos problemas para despegar?

¿Por qué la micromovilidad está teniendo tantos problemas para despegar?

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Autor | Lucía Burbano

Tras un despegue fulgurante, la micromovilidad se enfrenta a una serie de retos. Básicamente, su convivencia con otros integrantes de la ciudad. Las regulaciones han entrado en vigor en la mayoría de países pero para que la micromovilidad siga siendo un modo de transporte atractivo, otros actores como los planificadores urbanos y los operadores de estos vehículos deben intervenir de forma proactiva.

La micromovilidad, ¿una definición de peso o de velocidad?

La definición más ortodoxa de micromovilidad se refiere a "la modalidad de transporte que ocurre a través de vehículos muy ligeros como patinetes eléctricos, monopatines eléctricos, bicicletas compartidas y bicicletas eléctricas".

La más heterodoxa es algo más dispar. Algunas definiciones se refieren a la velocidad, que puede ser baja  (hasta 25 km/h) o moderada (hasta 45 km/h). Otras, hablan de micromovilidad según la masa bruta del vehículo, cifrada en un tope de hasta 500 kg.

Desde el punto de vista del urbanismo, este modo de transporte personal está pensado para viajes inferiores a los 8 kilómetros de distancia. La micromovilidad tiene otras ventajas, como el poco espacio de aparcamiento y almacenamiento nocturno. La más importante, sin embargo, es que se trata de un transporte sostenible que permite descongestionar las ciudades de vehículos que emiten gases contaminantes.

Opciones de micromovilidad

Bicicletas eléctricas

Sostenibles y saludables porque permiten hacer ejercicio de bajo impacto al combinar el ciclismo con la ayuda de una batería en trayectos como las subidas. Según Deloitte, la venta de este medio de transporte ligero se dobló en Estados Unidos y Europa entre 2018 y 2021.

Patinetes eléctricos

La aprensión que muchos ciudadanos sintieron al utilizar el transporte público durante la pandemia consolidó la presencia de los patinetes eléctricos en las ciudades. Cuenta con un gran margen de crecimiento, del 7,8% entre 2022 y 2030.

Ciclomotores eléctricos

Este modo de transporte sí debe matricularse, y de hecho, según el Portal de Movilidad, el número de matriculaciones en España ha superado, en algún mes de 2022, a las motocicletas tradicionales. En ciudades como Madrid o Barcelona, representan el 5,43%  y 3,27% respectivamente del parque de vehículos de dos ruedas.

Un mercado público y privado

micromobility 2

De Melbourne, pasando por Londres, Milán o Austin. Ya hace unos años que las ciudades han integrado la micromovilidad en sus sistemas de transporte público para favorecer la multimodalidad o MaaS, que promueve la movilidad sostenible e inteligente.

Otra modalidad es el renting o sharing, en el cual, la flota de vehículos ligeros se comparte con otros usuarios durante el tiempo que el individuo precise de su uso.

El mercado privado, por su parte, continúa en auge. Algo más sostenido, sin embargo, que durante la pandemia. Aun así, existen cifras que hablan de una industria que en 2030 tendrá un valor de entre 200.000 y 300.000 millones de dólares. A nivel de usuarios, en un país como España, el 40% de sus habitantes afirma utilizar vehículos de micromovilidad.

El estudio ‘Putting Micromobility at the Center of Urban Mobility’, explica que la incorporación de la micromovilidad varía enormemente de país a país, y según sus modelos urbanos. En China, por ejemplo, existe más tradición de moverse en bicicleta por las ciudades, mientras que en Estados Unidos la dependencia del vehículo privado sigue siendo bastante elevada.

Un reto y una oportunidad para las ciudades

El éxito o el fracaso dependen fundamentalmente de que se implementen varias medidas como las siguientes:

● Crear carriles específicos para este modo de transporte para asegurar la integridad física de sus usuarios y del resto de ciudadanos.

● En el caso de la MaaS, integrar tecnologías como la inteligencia artificial y sistemas de recopilación de datos para entender cuáles son los puntos donde deberían situarse estos vehículos.

● De la misma manera, deberían ampliarse los puntos de recarga eléctrica para, por ejemplo, los ciclomotores que funcionan con baterías.

● Seguridad vial: El conocimiento inadecuado de las normas de tráfico aumenta el riesgo de accidentes.

The Institute of Transport Economics de Noruega, concluye en un artículo que "no cabe duda que la micromovilidad ha llegado para quedarse. Por tanto, es esencial que los gobiernos a todos los niveles sean proactivos, flexibles y facilitadores para lograr objetivos más amplios para el transporte, la sociedad y, en última instancia, el clima".

Fotografías | Unsplash/JavyGo, Unsplash/Jonas Jacobsson

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